Como las tasas de obesidad siguen aumentando en todos los grupos de edad y etnias en todo el mundo, ahora estamos empezando a ver un aumento de enfermedades crónicas como consecuencia directa de la actual epidemia de obesidad.

Los estudios han demostrado que el aumento de marcadores de salud típicamente asociados con la obesidad (circunferencia de la cintura, la grasa abdominal, presión arterial alta y colesterol) ahora están directamente relacionados con el desarrollo de la demencia y la enfermedad del Alzheimer a medida que envejecemos.

 

Los científicos han señalado desde hace tiempo que el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular, diabetes y demencia senil, van al parejo con el aumento de las tasas de obesidad, lo que significa que la obesidad es una de las principales causas del Alzheimer.

Ahora, los nuevos informes sugieren que el declive relacionado con la edad en la función mental y el Alzheimer también pueden estar relacionados con la obesidad.

[info]La obesidad en la mediana edad es un factor de riesgo para padecer demencia y las proyecciones sugieren que el aumento de la obesidad en el Reino Unido podría contribuir a los crecientes niveles de demencia en las próximas décadas. Esto ya tiene un enorme impacto en las personas, familias y las comunidades y es preocupante ver que esto podría ser aún mayor de lo previsto anteriormente.[/info]

Como resultado, lo que solía ser considerado como deterioro mental normal, relacionado con la edad, puede ser simplemente un efecto secundario del aumento de peso y la obesidad en la mediana edad.

Aunque todavía no está claro exactamente cómo la obesidad afecta al cerebro, una teoría sugiere que las proteínas liberadas por los tejidos grasos pueden viajar a través de la barrera sangre-cerebro y dañar las células cerebrales susceptibles. Algunos incluso han comenzado a etiquetar este efecto como la diabetes tipo 3, sin embargo, todavía hay que hacer más investigación al respecto.

Afortunadamente, hay pasos que se pueden tomar para controlar la obesidad y mejorar la función mental a medida que envejecemos.

En los últimos años, ha habido una serie de estudios que han demostrado los efectos positivos de la dieta y el control del peso en la enfermedad del Alzheimer y la demencia.

Hay pruebas de que la adopción de una dieta de estilo mediterráneo que consiste principalmente en verduras, frutas, frutos secos y carnes magras como el pescado, puede reducir la incidencia de la demencia senil y el Alzheimer hasta en un 60%.

Ten en cuenta que sólo la pérdida de peso no es necesariamente la solución. La adopción de un estilo de vida saludable, como la dieta y el ejercicio son la clave para la pérdida de peso saludable y potencialmente revertir enfermedades crónicas como el alzheimer.

El hecho es que cuando se trata de la obesidad, nunca hay un mejor momento para empezar a perder peso y recuperar la salud, se está volviendo cada vez más claro que los factores de estilo de vida donde se promueven y construyen la salud, tienen un efecto de gran alcance en nuestros últimos años.