El corazón es el órgano que está encargado de generar tensión para que toda la sangre circule por todo el cuerpo, dentro de los vasos sanguíneos, de forma permanente.

El corazón está compuesto por músculo que se contrae de forma rítmica y permanente logrando una expulsión adecuada de la sangre. Como todo músculo el mismo puede ser entrenado, lo que se logra por el ejercicio aeróbico.

La sangre tiene, entre múltiples funciones, el transporte de oxígeno y alimentos, elementos indispensables para que los músculos se contraigan y se relajen de forma eficaz.

Se debe comenzar con ejercicio aeróbico de 30 minutos de duración tres veces a la semana, para ir aumentado progresivamente, dependiendo del entrenamiento previo de la persona.

El aumento de la circulación sanguínea y el desarrollo de las masas musculares contribuyen a mejorar el aparato cardiovascular. Es importante para que el efecto se mantenga en el tiempo continuar con la ejercitación al menos varias veces a la semana. Los efectos beneficiosos también son potenciados si se incrementa el nivel de exigencia del ejercicio aeróbico realizado.

Así que es vital destacar este beneficio fundamental que proporciona el ejercicio aeróbico en cuidar el corazón y mejorar la calidad de vida de la persona.