Seguro que tienes unos hábitos alimenticios concretos que mas o menos repites. En estos artículos te guiaremos con algunos consejos, no es cuestión de que cambies radicalmente de un día para otro, pero seguro que lo que te contamos te interesará. De entrada te recomendamos que tomes muchas frutas y verduras, pero dale variación para evitar caer en la monotonía. Puedes variar el propio alimento o simplemente el modo de prepararlo, el truco está en cambiar.

Comer

Desayuno

Prueba dos o tres opciones y alterna entre ellas cada determinado tiempo. Puedes tener una basada en los cereales con yogur, otra que incluya pan tostado con miel y una tercera más salada (jamón, huevos, etc.).

Entre horas

Para merendar ten a mano frutas frescas o pueden ser de las frutas deshidratas (pasas, macadamia, higos). El yogur y las bebidas probioticas son otra buena elección. Tanto a media mañana como a media tarde tienes que tomar algo para conservar tu metabolismo alto y impedir bajadas de rendimiento. No te descuides y cometas el error de renunciar pasar más de cuatro horas entre comidas.

Comida o almuerzo

Si tienes que almorzar en el trabajo un los días de semana lleva algo de la cena del día anterior y ganarás tiempo que podrás emplear para entrenar o lo que necesites. No te sobra nada? Prepárate un buen plato de pastas en la noche y échale alguna salsa que no sea demasiada calórica, y llévala al trabajo. Una ensalada es una buena alternativa para una comida saludable y rápida. Añádele atún, tomate fresco, trocitos de queso, arroz, maíz, etc. Y aderézalo al gusto (aceite, limón, etc.).

Cena

Llegas tarde a tu casa? Si es así, es bueno que cocines la comida el domingo, congelas los platos que preparaste y los vas sacando en la semana. Puedes añadirle ensaladas para tomar algo con vitaminas y preparado al momento. Consigue proporcionarle más sabor a tus platos utilizando hierbas aromáticas o aprovechando además las virtudes protectoras de la cebolla y el ajo.