El tobillo constituye una articulación compleja que vincula el pie con la pierna, en ambos miembros inferiores. Ambos tobillos deben soportar el peso del cuerpo de forma distribuida para mantener la postura corporal, además de permitir el caminar y la realización de actividades físicas varias.

Un problema de salud muy frecuente es la torcedura de tobillo, que se produce fundamentalmente por un movimiento inadecuado del pie. El mismo puede producirse por una rotación extrema del pie o por una caída sobre el piso al momento de saltar. En la práctica de un deporte es habitual presentar una luxación de tobillo. Se produce un estiramiento del tendón de la articulación que determina una dificultad para su funcionamiento normal.

Durante los primeros minutos el dolor será el síntoma fundamental de la luxación de tobillo, que dificultará o impedirá la deambulación habitual.

Se deberá realizar reposo del pie afectado y se recomienda elevarlo con la colocación de varios almohadas debajo del mismo. La aplicación local de hielo disminuye la inflamación porque la zona comienza a hincharse al poco de tiempo de sucedido el incidente. Se puede tomar algunos medicamentos analgésicos y antiinflamatorios para controlar los síntomas durante varios días. Es habitual que la piel de la zona luego muestra un hematoma, que se reabsorberá solo al cabo de una semana.

Para las personas que han sufrido una luxación de tobillo es recomendable la utilización de una venda compresiva o tobillera para evitar futuras repeticiones del problema al momento de gran demanda de la articulación como la práctica de un deporte.