Las plantas marinas ya no son esos ingredientes desconocidos que alguna vez fueron. Los rollos de sushi ahora se pueden encontrar en los refrigeradores de los supermercados, y las ensaladas de algas marinas adornan muchos de los menús principales de restaurantes.

Pero incluso si nunca te ha tentado probar la comida asiática, es posible que después de leer este post desees reconsiderar tu decisión.

Cada vez son más las personas que se decantan por una ensalada de fideos de algas marinas o rollitos de sushi ejerciendo también una paleodieta, y es que estos vegetales del mar no solo son una deliciosa opción para tu dieta, sino que también están llenos de muchos de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para gozar de buena salud.

En este post te contamos los beneficios de las diferentes algas y por qué deberías incluirlas en tu dieta.

Beneficios de las algas marinas

Beneficios de las algas

Las algas comestibles se consideran superalimentos, ya que proporcionan oligoelementos que pueden faltar en la dieta occidental típica, que a menudo se reduce en parte debido a las tierras de trabajo excesivamente trabajadas.

Muchas personas también tienden a disfrutar de hábitos alimenticios menos que ideales, favoreciendo los alimentos grasos o azucarados en lugar de las frutas y verduras.

Las algas marinas son los alimentos más mineralizados que podemos encontrar. Según los expertos, comer una pequeña ración de algas por semana puede proporcionar a nuestro organismo minerales cruciales y una dosis saludable de vitaminas C, E y complejo B, además de betacarotenos y una fuente importante de yodo en la dieta.

Es necesario mantener niveles adecuados de yodo en el cuerpo para mantener una tiroides saludable y protegernos contra la exposición a yodo radioactivo.

Aunque la deficiencia de yodo es rara en la alimentación occidental, las algas son una fuente infalible de yodo para las personas que prefieren la sal marina a la sal de mesa yodada, por ejemplo.

Las algas también son una buena fuente de magnesio, folato, calcio y vitamina K (y cosecharlas es una actividad más que sostenible).

Las personas que buscan incorporar alimentos antiinflamatorios también pueden querer introducir las algas a su alimentación debido a su alta capacidad antioxidante y contenido de omega-3. Por último, las algas sirven como un maravilloso alimento prebiótico. Los prebióticos son cruciales para mantener la salud intestinal y alimentar los probióticos que ayudan a que su flora intestinal prospere.

La buena noticia es que no imprescindible que seas un fanático del sushi para poder beneficiarte de los múltiples beneficios de las algas. Hoy en día es muy fácil encontrar y comprar muchos tipos de algas marinas comestibles.

Entre las variedades más comunes se encuentran el wakame, nori, kelp, kombu, dulse, chlorella y espirulina, por enumerar unas cuantas.

Diferentes tipos de algas

Dulse: dulse es una fuente inagotable de potasio. Es maravilloso para comer como snack ya que se puede tomar como si fueran patatas fritas de bolsa. En forma de polvo, se puede espolvorear sobre ensaladas y granos. Incluso puedes probar a hornearlo en pan o colocarlo en sándwiches.

Chlorella: esta es una alga verde de agua dulce que a menudo se vende como un suplemento en polvo o tabletas. El polvo de Chlorella se mezcla mejor en batidos o yogur, pero también se puede agregar a los productos horneados para aumentar los nutrientes ‘ocultos’, como la vitamina A y el hierro. Por otro lado, si quieres saber cómo adquirir vitamina B12 en una alimentación vegana, la chlorella es una de las mejores fuentes de origen natural.

Kelp: es un tipo de alga marrón que se suele dejar secar para añadir a algunos platos, aunque también es muy común encontrarla entre los noodles. Este tipo de algas ofrece una alta dosis de ácido fólico y yodo de forma natural. Se puede espolvorear (la forma en polvo de algas marinas) sobre arroces, palomitas de maíz o vegetales. Las algas también se pueden agregar a los batidos o barras energéticas caseras para obtener una dosis más alta de minerales.

Nori: probablemente la alga más popular en las comidas ya que aporta mucha fibra y vitamina C, y tiene un sabor dulce y una textura jugosa. Probablemente conoces las hojas de nori principalmente porque son las utilizadas para envolver sushi, pero estas algas marinas también se puede agregar a las sopas, para ensaladas (en este caso sería necesario humedecerlas de nuevo) o usar sus hojas como envoltura para el almuerzo y el desayuno.

Wakame y Kombu: estos vegetales marinos son dos de los grandes ‘kelp’ marrones. El wakame es rico por su alto contenido en calcio y magnesio, y el kombu es muy rico en yodo. El kombu a veces se utiliza como condimento en las alubias secas o enlatadas, ya que contiene una enzima que favorece su digestión. Si bien ambos se pueden comer secos, a menudo es mejor remojarlos y saltearlos, cocinarlos con granos y legumbres, o agregarlos en sopas o ensaladas de algas.

Carragenina: mucha gente se sorprende al descubir que la carragenina es un tipo de alga. Se utiliza como agente espesante en alimentos como la leche de almendras y el helado. Se trata de un componente que ha suscitado controversia en cuanto a su seguridad para ser consumida. La ciencia aún no es concluyente, pero si estás tratando de evitar todo tipo de aditivos, debes estar atento a la carragenina en las etiquetas de los alimentos.

Espirulina: la espirulina es un tipo de alga que crece en aguas cálidas o frías. Las algas verdi-azules como la espirulina técnicamente se consideran cianobacterias en lugar de algas verdaderas debido a su estructura química. Aún así, la espirulina proporciona fitonutrientes, junto con minerales y proteínas. También es una fuente de clorofila, el componente que le da a las plantas su pigmento verde. El rico tono verde hace que la espirulina en polvo sea un excelente colorante natural para postres o comidas.