El aparato osteoarticular está conformado por los huesos, articulaciones y músculos. Los mismos están organizados permitiendo una función de soporte corporal y a la vez permite una importante gama de movimientos. Los músculos son órganos conformados por fibras musculares que permiten su acortamiento frente a estímulos. Son de color rojo porque están muy irrigados por sangre, ya que se requiere un gran aporte de oxígeno para obtener toda la energía que gastan.

La actividad muscular llevada a cabo por estos órganos produce gran cantidad de calor en el proceso, el cual debe ser distribuido por la sangre y enfriado llevándolo a la piel. La transpiración hace que la piel se enfríe, contribuyendo a mantener la temperatura estable.

Los músculos están agrupados normalmente en dos grupos, los agónicos y antagónicos, es decir, un grupo de músculos se encargan de un tipo de movimiento de un sector del cuerpo y otro grupo se encargan del movimiento opuesto. Esta organización muscular se repite a lo largo de todo el cuerpo, con algunas pequeñas excepciones. Hay que tener este aspecto en cuenta cuando se trabaje un grupo de músculos, no hay que olvidarse de trabajar el grupo antagónico para una ejercitación completa y equilibrada.