Los músculos forman parte del aparato osteoarticular del organismo, junto a los huesos y articulaciones. Cada músculo es un órgano que contiene fibras pequeñas, que se desplazan y permiten que disminuya o aumente la longitud.

Este cambio en la longitud del músculo lleva a un efecto de contracción o relajación, permitiendo una amplia gama de movimientos de las extremidades y la realización de actividades complejas como caminar o la práctica de un deporte.

La fuerza muscular está dado por la cantidad de fibras que contiene el músculo, también interviene el tipo de fibra que posea. Existen fibras musculares con mayor efectividad para las contracciones de fuerza y otras para la resistencia, es decir, con capacidad de mantener un mayor tiempo el estado de contracción del músculo.

Para desarrollar la fuerza muscular se deberá ejercitar a cada grupo muscular de forma reiterada, comenzando con movimientos con un peso mínimo. A medida que pasen los días, el peso a realizar con el movimiento tiene que ir incrementándose paulatinamente.

No se debe apurar en este proceso porque es posible sufrir una lesión muscular si el peso a levantar es demasiado. Es preferible realizar más repeticiones del movimiento que incrementar más rápidamente el peso a ser levantado en la realización de la actividad física.