Cada año, decena de miles de personas sufren un infarto cardiaco mientras las operan o poco después de la intervención, y miles de ellas mueren, afirman reconocidos doctores de la Universidad de California. Pero estas cifras podrían abatirse si se administrara a los pacientes uno de los fármacos llamados bloqueadores beta en el curso de la operación y hasta una semana después. En un experimento que realizo con 200 pacientes en dicha universidad, se observo que el riesgo de isquemia (insuficiente afluencia de sangre al musculo cardiaco) se reducía a la mitad con el uso de un bloqueador beta, ello gracias a que estos medicamentos hacen que el corazón lata mas despacio, lo que reduce su carga de trabajo y, por ende, su necesidad de oxigeno.

Entre las personas propensas a sufrir un infarto durante una operación o a raíz de ella se cuentan las que padecen insuficiencia coronaria, las que ya han sufrido un infarto, las que van a someterse a una intervención por afecciones vasculares y aquellas en quienes concurren dos o mas de los siguientes factores de riesgo: hipertensión, diabetes, tabaquismo, una concentración de colesterol en la sangre superior a los 240 miligramos por decilitro, y tener mas de 65 años de edad. Todos estos factores favorecen la isquemia, a veces al grado de causar un infarto.