El oxígeno constituye un insumo fundamental para nosotros, sin el cuál no podemos vivir más allá de algunos minutos. Esta vital sustancia ingresa por las vías respiratorias hasta los pulmones, luego pasa a la sangre, circulando y llegando a todas las células del cuerpo. Allí el oxígeno llega a los tejidos, para ser utilizado en la obtención de energía.

Esta energía obtenida de la quema de nutrientes de los alimentos, permite realizar las funciones del metabolismo basal y los movimientos corporales.

Al momento de realizar actividad física se debe realizar una respiración adecuada, que consista en coordinar el esfuerzo muscular con la inspiración. Es habitual que la respiración se la deje libre y no se la intente controlar, factor de error en los deportistas.

Mantener una respiración adecuada es de vital importancia para proporcionar cantidades adecuadas de oxígeno para ser utilizadas por todas las células.

El rendimiento deportivo se incrementa si la respiración se logra realizar de forma coordinada y eficaz, siendo necesarios varios meses de entrenamiento. Adaptarse y controlar la respiración requiere preparación y entrenamiento, aspectos vital para un deportista. El beneficio es progresivo, cada vez proporcionando mejor respuesta al ejercicio, mejorando el rendimiento de toda la masa muscular.