La práctica de deporte requiere un cuerpo en un buen estado de salud, porque las demandas pueden ser altas. Una persona que realice una alimentación balanceada, no tenga sobrepeso y no posea enfermedades está apta para realizar la mayoría de los deportes.

El consumo de alcohol habitual determina el ingreso de un tóxico al cuerpo, el mismo influye negativamente en el rendimiento deportivo. El alcohol actúa a nivel del hígado influyendo en las sustancias que produce, además de favorecer la generación de más tejido adiposo.

El alcohol aporta calorías vacías, es decir, que no aportan ningún beneficio al organismo por carecer de los nutrientes esenciales. Un aporte de gran cantidad de calorías, el cuerpo las va a almacenar bajo la forma de grasa depositada en diversos sectores corporales.

Además el consumo de alcohol predispone a sufrir accidentes, disminuye los reflejos y la capacidad de atención. Toda persona debe disminuir al mínimo o evitar el consumo de bebidas alcohólicas para su beneficio propio.

Una persona que desea tener un buen rendimiento deportivo no debe consumir alcohol, porque disminuye su resistencia al esfuerzo, aumenta su masa grasa y favorece la destrucción de masa muscular.