La actividad física, tanto sea leve como intensa implica una contracción y relajación muscular permanente de las masas musculares del cuerpo. Existen algunos ejercicios que sólo requieren el uso de un sector corporal, como los miembros inferiores, pero otros implican una demanda muscular completa.

Para la contracción muscular se requiere el aporte de oxígeno de forma abundante y permanente, sustancias nutritivas especialmente glucosa para la adecuada obtención de energía. Como producto del proceso de obtención de energía se produce calor, el cual es liberado en el organismo. Si la actividad física se mantiene ese calor determina que aumente algunas décimas la temperatura del cuerpo, activándose todos los mecanismos de enfriamiento corporal.El primero que se activa es la sudoración a nivel de toda la piel, como forma de contribuir con la pérdida de calor corporal. La sudoración abundante es habitual de todo ejercicio aeróbico de moderada o elevada intensidad, lo cual lleva a una deshidratación progresiva.

Para evitar la deshidratación del ejercicio producida por la deshidratación es recomendable realizar una hidratación permanente con agua natural con iones durante la realización de actividad física, especialmente aquella de alta intensidad. De esta forma estaremos cuidando nuestra salud y practicando sanamente el deporte.