La actividad física puede realizarse por personas de todas las edades, los ancianos requieren una adecuación para permitir obtener los mejores resultados.

Las personas de la tercera edad también pueden realizar gimnasia para mejorar su estado físico, mental y social. La misma deberá estar coordinada por un profesor con formación específica que le permita adecuar los ejercicios y rutinas habituales a la realidad del grupo de personas mayores.

Para las personas que recién comienzan la incorporación deberá ser paulatina, es decir, comenzar a realizar la rutina pautada y abandonarla antes de finalización de la misma durante los primeros días. Luego de la fase de adaptación a la gimnasia, que puede variar en cada persona, se podrá completar todo la rutina indicada por el profesor.

Hay que tener en cuenta que la flexibilidad y resistencia de las personas de la tercera edad son menores por lo que las demandas deberán ajustarse a dicha realidad, además de poder presentar dolor y rigidez en las articulaciones y huesos. Los beneficios de la actividad física en la tercera edad son formidables, además de mejorar su aparato osteoarticular, contribuye a aumentar su autoestima, su autonomía, su atención y sus vínculos con su entorno.