La alimentación implica el consumo de diversos alimentos que deberán ser degradados en nuestro estómago, generando partículas pequeñas para ser absorbidas por el cuerpo.

De esta forma, la digestión es un proceso que implica un gasto importante de energía durante al menos 2 a 3 horas posterior a la ingesta.

Durante el proceso de digestión la sangre es redirigida al estómago y demás órganos del tubo digestivo para facilitar el proceso, motivo por el cual no deberá realizarse actividad física luego de comer.

La actividad física demandará la redirección de sangre a los músculos para permitir el mayor aporte de oxígeno a las fibras musculares. En caso de estar realizando la digestión, los órganos tendrán escasa oferta de sangre porque la misma se encontrará distribuida en las masas musculares. Esta situación producirá un enlentecimiento de la digestión, con la posible aparición de dolores digestivos e incluso una inadecuada digestión.

Para evitar esta situación se deberá esperar entre 2 a 3 horas luego de una ingesta copiosa de alimento para la práctica de un deporte o actividad física. Si la ingesta fue pequeña el tiempo a esperar para que finalice la digestión será menor, cada persona podrá identificar cuando es el mejor momento para la práctica de la actividad física.