El cuerpo requiere el agua porque es una de los componentes fundamentales, el H2O se requiere para la realización de todas las reacciones químicas de las células. El ingreso de agua al cuerpo se produce por las bebidas y los alimentos que ingerimos. Los egresos son muchos más diversos, incluyen las orinas, materias, pérdida por transpiración y el vapor de agua que se expulsa de nuestros pulmones. La sed es un mecanismo de alarma que nos avisa que debemos incrementar el consumo de líquidos.

La realización de actividad física y la práctica de un deporte aumentan nuestro gasto de agua a través de la transpiración, la misma permite disminuir la temperatura corporal, que aumentaría de forma descontroladamente.

La disminución del agua corporal nos produce una deshidratación, la misma puede tener múltiples causas, desde una ingesta disminuida de líquidos hasta una excesiva pérdida. Durante la práctica de actividad física una buena hidratación es de vital importancia para evitar la deshidratación. La exposición prolongada al sol es espacios abiertos, la edad avanzada y algunas enfermedades predisponen a sufrir deshidratación de manera precoz. La deshidratación también puede aparecer si los días previos venimos realizando un consumo disminuido de líquidos.