Un problema frecuente en las sociedades occidentales es la mala alimentación, que conlleva múltiples enfermedades cardiovasculares. Una de ellas es el colesterol, el cual es una grasa, que circula por nuestra sangre. En cantidades elevadas se deposita en las paredes de las arterias y predispone a sufrir enfermedades cardíacas, como infartos.

Para combatir el colesterol se debe realizar actividad física aeróbica de moderada intensidad entre 3 a 4 veces a la semana. Lo mínimo recomendado son 50 minutos en cada sesión, dependiendo del entrenamiento previo de cada persona.

Los ejercicios del método Pilates contribuyen a disminuir el colesterol porque el organismo se activa durante los mismos, se incrementa el flujo sanguíneo y el metabolismo general.

Todo plan indicado por el médico para descender los niveles de colesterol en sangre incluirá la actividad física, ya que supone un gasto del colesterol y la formación de moléculas de colesterol bueno, que protegen el cuerpo frente a enfermedades. El colesterol bueno sólo se consigue con la actividad física regular.

Desde niños se debe incluir la actividad física como una rutina dentro de su vida, lo que permitirá que la interioricen como algo completamente necesario y habitual. Los hábitos adquiridos por los niños son muy difíciles de modificar posteriormente.